Mediación

Dinámica del procedimiento de mediación

Lejos de adoptar un posicionamiento jurídico al respecto, la mediación tiene como premisa disminuir el distanciamiento entre las partes, y, en el mejor de los casos llegar a un acuerdo duradero y realmente resolutivo de los conflictos en que se encuentren las partes.

El elemento diferenciador de la mediación, si se comparare con otros métodos de resolución de controversias alternativos al judicial, es que el mediador no impone una solución, ni mucho menos el derecho o la legislación vigente, sino que su función es incitar el entendimiento inter partes, todo ello bajo la nota indispensable de la equidad e igualdad entre las mismas.

La duración, tanto de las sesiones como del procedimiento en su conjunto, es flexible, pues atiende a la predisposición de las partes a alcanzar un acuerdo, dado que son las únicas y exclusivamente responsables de que la misma fructifique. El papel del mediador, aunque a priori pueda parecer sencillo, se concentra en procurar el mejor entendimiento posible entre las partes intervinientes, de forma que se pase de un espiral de destrucción a una comunicación fluida dirigida a construir puentes entre las personas.

Eficacia del acuerdo en que finaliza la mediación

En este sentido, el acuerdo firmado por las partes y el mediador tiene eficacia inter partes (esto es, entre los propios firmantes); y sólo desplegará efectos erga omnes (ante terceros) cuando se eleve ante una autoridad notarial, o en su caso y si afecta a menores, cuando se homologue judicialmente.

La práctica constata que en muchos casos la mediación evita judicializar un conflicto, pone fin al proceso judicial ya iniciado o reduce su alcance.