Testamentos y herencias

Testamentos

El testamento es un acto de disposición mediante el cual se establece el destino de los bienes y derechos de una persona tras su fallecimiento, existiendo en nuestro Ordenamiento Jurídico diversos tipos de testamento, entre los que destacan el testamento abierto y el testamento cerrado.

El testamento abierto es el más habitual, y se otorga por el interesado ante un notario quien da fe del mismo y de su contenido, gozando así de eficacia erga omnes y quedando depositado su literal en el protocolo notarial correspondiente.

El testamento cerrado es aquel cuyo contenido queda reservado al propio testador, quien lo confecciona para hacer entrega del mismo en sobre cerrado a un tercero o efectúa un depósito notarial sin necesidad de informar sobre su contenido.

A la hora de otorgar el testamento, es importante determinar aspectos como la vecindad civil del testador, su estado civil, régimen económico matrimonial, descendencia, ascendencia y demás circunstancias previstas en el Derecho de sucesiones y que permitirán disipar eventuales dudas sobre la voluntad del testador.

Mediante el testamento podrán designarse a los herederos y repartir entre estos los bienes con carácter universal o a través de legados, teniendo en cuenta los límites que la legítima impone al testador.

Herencias

La herencia es el conjunto de bienes y deudas que deja una persona al morir. La muerte de un familiar es un momento duro pero es necesario realizar de forma rápida y efectiva una serie de pasos que nos ayuden a organizar el patrimonio familiar.

Es necesario disponer de los certificados de defunción y de últimas voluntades, el último testamento, las escrituras de los inmuebles, recibos de contribución, certificados bancarios,…

Una vez identificado el patrimonio del difunto es necesario hacer un estudio para minimizar los impuestos a pagar en la aceptación de la herencia. Tanto el de sucesiones como también el impuesto sobre la renta e impuestos Municipales. Es importante hacer este estudio de forma pormenorizada porque las diferencias del pago fiscal pueden ser enormes.

Con el testamento y la documentación que le acompaña se debe reunir a todos los herederos y legatarios para aceptar la herencia ante Notario. En el caso de no localizar a un heredero, se han de hacer las averiguaciones oportunas y en el caso de que algún heredero no quiera aceptar la herencia, o haya divergencias en la cantidad o en la forma del reparto, se deberá interponer el correspondiente procedimiento judicial.

Una vez aceptada la herencia se necesario liquidar el impuestos de sucesiones y de Plusvalía, acudir a las entidades bancarias para cobrar los saldos de cuentas y valores, proceder a la inscripción en el Registro de la Propiedad de los inmuebles.

Realizando de esta forma el reparto efectivo de la herencia entre los herederos. Existen fórmulas para aplazar el pago de los impuestos, conseguir financiación para liquidarlos antes de disponer de la herencia y servicios que ayudan a liquidar el patrimonio para repartirlo en metálico o que lo gestionan para dar unas rentas para los herederos.